Cómo influye el estilo de Apego

Título: ¿Cómo influye el estilo de Apego en Nuestras Relaciones?

Autor: Luisa Díaz

 

Qué es el apego

Podemos definir el apego como el instinto que tenemos para el establecimiento de lazos afectivos con otras personas relevantes para nosotros. La forma en que establecemos estos lazos afectivos va a ser muy importante, ya que pueden influir en la construcción de nuestra identidad.

Teoría del apego de John Bowlby

John Bowlby, psicoanalista inglés, consideraba la relación de un niño/a con su cuidador/a en el periodo de infancia como un elemento fundamental para su buen desarrollo posterior, tanto físico como emocional. Define el apego como formas de conducta que una persona realiza con otra persona y tenga como resultado obtención o retención de proximidad. Además, suele concebir a la otra persona como más sabio y/o fuerte. Es decir, entendía que la conducta de apego tiene como finalidad conseguir la proximidad con el/la cuidador/a.

Además de dicha proximidad, considera otros dos rasgos como definitorios en una relación de apego: base segura y refugio. Estos tres aspectos dan la seguridad al niño/a para que explore el entorno y pueda volver a su figura de apego si siente alguna amenaza.

La formación de esta conducta de apego, pasa por 4 fases:

  • Fase de preapego (primeras semanas de vida). En esta fase el bebé se encuentra bien con cualquier persona que cubra sus necesidades, le otorgue seguridad. Por esto, el niño/a no tiene preferencia por nadie específicamente.
  • Fase de formación (de 6 semanas a los 6-8 meses). El niño/a comienza a presentar angustia ante la ausencia de contacto con los adultos, pero no necesariamente de su progenitora.
  • Fase de apego ( de 6-8 meses a los 2 años). En esta etapa considera que se forma el vínculo emocional del apego. El niño/a se angustiará ante la separación de su madre y rechazará el contacto con otros adultos, aunque sean cercanos, ya que lo que le calma es su figura de apego.
  • Formación de relaciones recíprocas (de los 2 años en adelante). En esta etapa el niño/a ha conseguido aprender que la ausencia de la madre es temporal, por lo que es capaz de regularse ante su ausencia, sabiendo que tarde o temprano regresará.

 

Tipos de apego y cómo puede influir en la adultez

  • Apego seguro:

    Acercamiento emocional a los demás, pudiendo establecer una relación segura. El niño sabe que su cuidador no le va a fallar, los percibe como figuras de confianza. En la adultez, son personas satisfechas con las relaciones, confiadas y confiables. Tienen la capacidad de establecer relaciones íntimas, considerándose, además, merecedoras de las mismas.

 

  • Apego ansioso/ambivalente:

    Se construye cuando los cuidadores son inconsistentes en la proximidad y la seguridad. Este tipo de apego conlleva la desconfianza del niño en su cuidador, sintiendo de manera constante miedo y angustia ante la separación del mismo, pero a su vez, no se calma cuando éste vuelve. En la adultez, las personas con este tipo de apego suelen evitar las emociones, percibiéndolas muy intensas y con dificultad para regularse. Son personas con mucho temor al abandono y gran dependencia emocional.

 

  • Apego evitativo:

    Este tipo de apego se debe a que el niño aprende a que no puede contar con sus cuidadores, ya que sus conductas no le han transmitido confianza porque no les han cubierto sus necesidades ni han prestado atención a ellas. Estos niños intentan ser independientes, intentando sentirse seguros sin necesitar a nadie. En la adultez nos encontramos con personas que tienen dificultades para relacionarse, que rechazan la intimidad, prefiriendo la distancia emocional. Se sienten más cómodos con la soledad porque no se sienten a gusto con las relaciones. Además, suelen ser personas con miedo al compromiso, a nivel tanto de amistad como de pareja.

 

  • Apego desorganizado:

    Se da cuando las conductas de los cuidadores han sido negligentes: abandono, maltrato, abuso… el niño aprende que no puede confiar en su cuidador. Son personas que evitan la intimidad, teniendo en la adultez niveles elevados de ira y mayor probabilidad de psicopatologías.

¿Esto quiere decir que siempre vamos a ser de determinada manera?

La respuesta es no, no tenemos por qué desarrollar el mismo tipo de apego con otras personas que el que tenemos de la infancia. A lo largo de la vida y de las relaciones que construimos durante la misma, podemos aprender a tener otro tipo de apego con otras personas. Sin embargo, si encontramos dificultades en nuestras relaciones con los demás, es recomendable acudir a sesiones de psicología para mejorarlas. En PsicoAlmería te ayudaremos, tanto online como presencial. Puedes reservar en pocos clics AQUÍ  o por Teléfono/Whatsapp en el 644 679 781

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