¿Qué es la conducción agresiva y cuáles son sus causas?

Artículo: ¿Qué es la conducción agresiva y cuáles son sus causas? Autor: Psicóloga Verónica Valderrama Hernández

En este interesante artículo conocerás qué es la conducción agresiva y cuáles son sus principales causas. Además, podrás verte identificado o identificada en algunas situaciones y comprender por qué te ocurre.

Qué es la Conducción Agresiva

La conducción agresiva es la que implica una conducta vial violenta por parte de un conductor. Esta conducta violenta puede ser motivada por diferentes razones, tales como otros conductores, peatones y tráfico denso entre otras. Esta forma de conducir puede implicar insultos, amenazas, tocar el claxon de forma prolongada, acelerones o frenazos bruscos, etc.

Sin lugar a dudas, este tipo de conducción está relacionada con el estrés situacional. Es decir, el conductor que sufre en ese momento de estrés puede interpretarlo como desbordante y, por tanto, provocará que su comportamiento sea más brusco e impulsivo.

Factores Externos vs Internos como causantes de la Conducción Agresiva

Una conducción agresiva puede deberse a varios factores, tanto externos como internos. En ocasiones podrá depender de otros conductores, de la climatología, el estado de la carretera, etc. En estos casos, como conductores podemos sentir frustración ya que no depende de nosotros todo lo que ocurre, es decir, la conducta de otras personas no está bajo nuestro control. Si creemos que podemos tener un accidente aunque seamos buenos conductores porque otros no conducen bien, aumentará sin duda nuestra hipervigilancia y ansiedad. Por lo que, sin duda, estaremos ya en una situación tensa que provocará que seamos menos flexibles ante cualquier evento que pueda ocurrir.

O por factores internos, como son nuestro estado de ánimo, el estrés mantenido, las prisas por llegar al destino y la ansiedad que podamos sentir por una preocupación excesiva a tener un accidente o ante un peligro que creamos percibir. Influye también si descansamos bien o no, es decir, nuestra rutina del sueño.

En definitiva, al estar en atención sostenida como implica una conducción segura, si añadimos el elemento de tensión o estrés (interno o externo), podremos ser más violentos e impulsivos. Esto incluso hará que nos sintamos mal porque no nos gusta definirnos de esa manera si no actuamos así en otros ámbitos de nuestra vida. Por este motivo, se puede trabajar en las sesiones de psicología en el control de impulsos, la ira y conseguir así más flexibilidad cognitiva. En PsicoAlmería podemos ayudarte en este proceso contactando en el 644 679 781 y en pocos clics aquí.

¿Por qué somos agresivos al volante?

En ocasiones realizamos conductas agresivas al volante como puede ser tocar excesivamente el claxon, realizar ráfagas, acercarnos demasiado al coche de delante, intimidar acelerando o frenando, gestos con las manos o incluso insultos verbales. Demostramos un comportamiento agresivo, incluso, de manera automática cuando nos sentimos desbordados por la situación.

Este tipo de conductas permiten exteriorizar lo que sentimos, creemos incluso subjetivamente que «controlamos la situación» porque nos hacemos «ver mejor» ante los demás y que nos «defendemos» ante los «ataques o peligros que creemos que pueden provocarnos». Somos menos empáticos ante los errores de los demás.

Piensa lo siguiente: si no estuvieras dentro de un vehículo circulando, ¿actuarías igual con la otra persona a la que estás reclamando?. Es decir, ante malentendidos en otros contextos diferentes a la conducción ¿actúas de la misma manera?. Probablemente no, por lo que, sin duda, estar en nuestro vehículo nos «aporta una falsa seguridad y mayor control».

Actuar socialmente mal no parece que implique consecuencias durante la conducción, al fin y al cabo ¿volverás a encontrarte con ese coche al que acabas de tocar el claxon o mandarlo a algún sitio desagradable? Puede que sí y puede que no, pero lo que es evidente es que no os recordaréis seguramente. Parece ser que socialmente no está mal visto este tipo de conductas agresivas y sí se «señalan como inadecuadas y como faltas de respecto» en otros contextos y situaciones.

Efectos Psicológicos a corto y largo plazo

En cuanto a los efectos de este tipo de conducta, a corto plazo provoca una liberación de estrés al actuar así. De alguna manera creemos que nos autorregulamos en esa situación que queremos controlar. Pero también este tipo de conductas implica mayor riesgo a tener accidentes porque no estamos organizando adecuadamente nuestros recursos atencionales.

Sin embargo, a largo plazo mantener una conducción de este tipo es muy perjudicial porque podemos condicionar el acto de conducir con actitudes violentas y no poder realmente relajarnos y disfrutar de una conducción cómoda y segura. Es decir, podremos subirnos al coche y ya sentirnos violentos, y conducir agresivamente aunque no haya causas internas y externas que lo justifiquen.

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